El país que se atrevió a renacer. cómo El Salvador está construyendo el futuro que Europa está perdiendo

Belen de Leon

03/02/2026

Cronista y editora en SV360. Gracias a su vinculo continuo con El Salvador desde la posguerra, aprovecha su experiencia para ofrecer al lector europeo una visión y comprensión profunda de la realidad, y la dimensión de la transformación que vive hoy la sociedad salvadoreña.

Introducción: una mirada europea

Este texto nace de la observación directa y del contacto con la realidad de El Salvador y Europa, ofreciendo una mirada comparativa y reflexiva. Ese conocimiento en primera persona permite realizar una comparación consciente. La intención es transmitir una experiencia contrastada y verificable.

Europa frente a El Salvador: contexto y contraste

Mientras Europa —especialmente España y Francia— debate la crisis de natalidad, la fragmentación social y el agotamiento de sus modelos educativos y de cohesión, un pequeño país de Centroamérica, maltratado por décadas, está llevando a cabo una transformación profunda y exitosa.

El Salvador, conocido por la violencia y la emigración forzada, se ha convertido hoy en un escaparate de logros y exporta algo inesperado: un modelo activo de libertad, seguridad y progreso social que avanza en la construcción de una sociedad más cohesionada y sana.

El antes y después

El país, castigado por más de 50 años de violencia, está hoy realmente viviendo su posguerra y, experimentando uno de los procesos de transformación más rápidos del hemisferio occidental.

La recuperación del control territorial, la seguridad ciudadana y la confianza institucional han permitido algo mucho más ambicioso: pensar el futuro.

Ese futuro empieza por donde Europa, en gran medida, ha dejado de mirar con profundidad: la infancia, la familia y el vínculo humano.

Sistemas sanitarios: eficiencia vs. humanización

Europa, y España en particular, cuenta con sistemas sanitarios altamente tecnificados, eficientes y profesionalizados. Sin embargo, esta eficiencia ha ido acompañada de crecientes procesos administrativos y protocolos, lo que ha convertido la experiencia de nacimiento y crianza en procedimientos más técnicos que humanos.

En El Salvador, nos encontramos que se han decidido inclinar por priorizar la protección integral de la infancia y la maternidad, asegurando que cada niño y cada madre reciban apoyo temprano y acompañamiento del Estado.

El Salvador avanza recuperando lo esencial.

IndicadorEl Salvador (Ley Nacer con Cariño / Crecer Juntos)España (Sistema Nacional de Salud)
Eje centralVínculo afectivo y derecho al cuidadoProtocolo clínico y eficiencia técnica
Rol del padreCo‑protagonista activo Acompañante secundario
Educación tempranaValores, neurociencia y protección estatalConciliación laboral y escolarización
Identidad del menorSeguimiento bio‑psicosocial integralRegistro administrativo y pediatría

Leyes para la protección de la primera infancia

Ley Nacer con Cariño

Este cambio de paradigma tiene nombre propio. Gabriela de Bukele, primera dama de El Salvador. Ella ha sido la principal impulsora de una visión que sitúa la primera infancia en uno de los proyectos centrales de la nación. Formada como educadora y psicóloga prenatal, su visión se basa en comprender que no hay seguridad duradera sin una infancia protegida y acompañada desde el inicio.

La Ley Nacer con Cariño, aprobada en 2021, establece por primera vez en El Salvador un marco legal explícito y detallado que garantiza derechos específicos para la madre y el recién nacido antes, durante y después del parto —incluyendo cuidados respetados, acompañamiento familiar y condiciones atentas al desarrollo del neonato. Anteriormente, no existía una ley con ese propósito específico, por lo que la aprobación de esta normativa representa un cambio profundo en la protección legal de la niñez y la maternidad. Esto asegura contacto piel con piel, no separación innecesaria de madre e hijo, presencia activa del padre y acompañamiento integral durante el parto, convirtiendo prácticas que antes eran opcionales en derechos plenamente protegidos por el Estado.

person holding babys hand
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Ley Crecer Juntos

La transformación no termina en el parto. Con la Ley Crecer Juntos, vigente desde enero de 2023, han convertido la atención y educación de los niños desde el nacimiento hasta la adolescencia en una política pública integral y estratégica. Esta normativa establece por primera vez en la historia del país un marco legal amplio y coordinado que garantiza la protección integral de la primera infancia, niñez y adolescencia, con participación activa del Estado, la familia y la sociedad.

Aunque para muchos europeos, acostumbrados a sistemas democráticos estables, esto pueda parecer evidente, en El Salvador no existía previamente un marco legal tan completo y coordinado que atendiera de manera integral a la primera infancia. Durante décadas, estas necesidades no se habían transformado en políticas concretas ni en un seguimiento estructurado por parte del Estado, dejando vacíos que la sociedad sentía pero que no contaban con respaldo legal ni institucional formal. Según UNICEF, la Ley Crecer Juntos representa un avance significativo y una respuesta a vacíos históricos de protección que durante décadas no habían sido atendidos de manera integral.

La ley no solo reconoce la importancia de la educación de 0 a 3 años como etapa fundamental para el desarrollo humano, sino que lo hace desde un enfoque de derechos, desarrollo integral y coordinación interinstitucional. Instituciones públicas y comunitarias trabajan de manera conjunta para asegurar que los niños crezcan en entornos que favorezcan su aprendizaje, bienestar físico y emocional, y desarrollo de habilidades básicas, convirtiendo una necesidad histórica en una política de Estado concreta y sistemática, demostrando que la primera infancia, no es solo un período de cuidado básico, sino una estrategia de país que asegura el bienestar, la cohesión social y el desarrollo de ciudadanos capaces de contribuir a una sociedad más segura, justa, cohesionada y sana.

Valores antes que contenidos: gestión emocional, identidad y pertenencia.

El Estado como garante: respaldo interinstitucional para la protección y el desarrollo, no como sustituto de la familia.

La familia como unidad central: atención integral al entorno del niño, no solo a sus necesidades educativas o técnicas.

Europa frente al espejo

En España y Francia, muchos de los derechos y apoyos que damos por sentados —como identidad legal inmediata, acompañamiento familiar y protección temprana de la infancia— se enfrentan hoy a desafíos crecientes. Los procesos de nacimiento y registro son eficientes, aunque cada vez más protocolizados y administrativos, dejando en segundo plano la experiencia humana y el acompañamiento emocional.

Cada vez retrasamos más la maternidad, y existen ciertos sectores generando debates constantes sobre lo que supone ser madre y como “resta” a la vida de una mujer, tanto en lo profesional como en lo personal, más de lo que la beneficia. En muchos contextos, el aborto se ha normalizado como método preventivo o de planificación, sin que de manera normalizada y equilibrada, se ofrezcan alternativas que apoyen suficiente para quienes deciden continuar con el embarazo, lo que deja a la maternidad en una posición de opción frágil.

Europa, el viejo continente, que hace oídos sordos a un problema de natalidad desde hace ya años, va a tener que mirar hacia el otro lado del Atlántico para recordar que, hacer políticas de acompañamiento a los padres y la infancia no es solo un ideal moral, sino estrategias de país . Sin idealizar ni comparar moralmente, observemos estos enfoques diferentes hacia la vida, la familia y la sociedad, y decidamos que es lo que mas nos representa para escribir el futuro. Porque el futuro, se construye hoy.